Se cerró un ciclo. El viernes fue el último día de una época difícil por la que ambos tuvieron que atravesar. Nunca más pasarán por esas situaciones. La relación era una relación enferma, siempre lo fue. Desde aquel fatídico primer beso. Nunca más cierta la frase que dice "lo que empieza mal, termina mal". Nada positivo quedó de esa relación. Sólo dolor, tristeza y fracasos. Las expectativas rotas fueron una constante durante esos años. Ni él era lo que ella necesitaba, ni ella era lo que él quería. Sin embargo, esa necesidad de estar, de sentirse, de verse, de hablarse, de saber que siempre estaban ahí, podía más. Pero el último tiempo la soga habia estado muy tirante, y pese a los esfuerzos de ella, -terriblemente dolorosos- la soga nunca dejó de estar así, hasta que, finalmente, se rompió, de la manera más cruel y dolorosa. Todos los ámbitos de la vida sintieron esa ruptura... era una relación simbiótica, todo estaba mezclado, no habia límites. Se hicieron mucho mal ambos, y las heridas no cerrarán fácilmente, ya que dejaron marcas que llevarán por mucho tiempo... aunque seguramente por diferentes motivos.
El grado de amor nunca fue el mismo, pero es imposible decir que no habia amor. Al menos es lo que ella querrá seguir pensando por el resto de su vida, o al menos, hasta que él deje de significar lo que significa en su vida.
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