martes, 7 de julio de 2009

Comienza la semana...

El lunes es un día díficil... sobre todo hoy, que llovía espantosamente y la humedad hacia que en la cabeza tuvieras una peluca de carnaval carioca de bajo presupuesto, y no un pelo lindo y sedoso, como los de las publicidades de shampoo.
Cómo arrancar un día así, teniendo que ir a un lugar al cual no tenés ganas de ir, viendo gente a la que no tenés ganas de ver, viajando en un colectivo con la mitad de los pasajeros con barbijo y la otra mitad tosiéndote encima...

Sin embargo, ella se arregló. Más que lo normal en estos últimos días. El fin de semana había sido un buen momento para reflexionar y de a poco ir recuperando confianza en sí misma. Las cosas duelen y cuesta superarlas, pero siempre podemos encontrar un motivo que supere lo gris del día y de la situación. Asi fue, caminando con la frente en alta, mirando a todos a los ojos y demostrando que ella estaba ahí, y el sólo hecho de su presencia hacia del lugar un lugar distinto, especial, único.

Siempre uno se va a encontrar con gente que le hace mal, que la tira para atrás, que opaca con tierra sucia el brillo de una mirada, de un corazón decente y de un cariño honesto. Las cualidades de una persona pueden verse borradas por un tiempo, pero por suerte, ese tiempo no será muy largo. Eso sí. Uno tiene que estar seguro de si mismo. Esa es la clave. Sin embargo, es importante que la seguridad no pase por un buen vestir, ni por el maquillaje, ni por la manera de tratar, o de maltratar, al otro. La seguridad externa sólo se notará si internamente estamos en armonía y confiamos en nosotros mismos.

No hay comentarios: